La terapia como un proceso compartido

Cada persona llega a consulta con una historia diferente, unas circunstancias propias y una forma única de vivir aquello que le preocupa.

Por eso, la terapia no consiste en aplicar respuestas prefabricadas, sino en construir juntos un proceso adaptado a tus necesidades, objetivos y momento vital.

Mi trabajo consiste en ofrecer un espacio seguro donde dar sentido a lo que ocurre, identificar aquello que mantiene el malestar y desarrollar herramientas que te permitan avanzar de una forma más flexible y coherente con lo que necesitas.

Cada proceso terapéutico es único y se adapta a las necesidades de la persona. Sin embargo, suele seguir una serie de etapas diseñadas para evaluar aquello que genera malestar, establecer objetivos claros y avanzar hacia cambios significativos de una forma progresiva y respetuosa con tu ritmo.

Un breve espacio inicial para conocernos y valorar tu demanda. Nos servirá para clarificar tus expectativas, resolver tus primeras dudas y confirmar si soy la profesional adecuada para ayudarte en este momento.

Dedicamos las primeras sesiones a evaluar de forma rigurosa los factores que originan y mantienen tu malestar. Analizaremos cómo influyen tu historia vital y tu entorno en tus patrones de comportamiento actuales.

Una vez concluida la evaluación, te presentaré una propuesta de intervención clara y transparente. Juntos acordaremos metas específicas, realistas y medibles para que sepas en todo momento hacia dónde se dirige nuestro trabajo.

Sesiones activas orientadas al cambio. Desarrollaremos habilidades basadas en la evidencia científica para que aprendas a relacionarte de una forma diferente con los pensamientos y emociones que te bloquean, aplicándolas en tu día a día.

A medida que alcances tus metas, espaciaremos las sesiones de forma progresiva. El fin último del proceso es asegurar que cuentes con los recursos propios necesarios para gestionar tu bienestar de manera completamente independiente.