
La terapia como un proceso compartido
Cada persona llega a consulta con una historia diferente, unas circunstancias propias y una forma única de vivir aquello que le preocupa.
Por eso, la terapia no consiste en aplicar respuestas prefabricadas, sino en construir juntos un proceso adaptado a tus necesidades, objetivos y momento vital.
Mi trabajo consiste en ofrecer un espacio seguro donde dar sentido a lo que ocurre, identificar aquello que mantiene el malestar y desarrollar herramientas que te permitan avanzar de una forma más flexible y coherente con lo que necesitas.

¿Cómo es el proceso?
Cada proceso terapéutico es único y se adapta a las necesidades de la persona. Sin embargo, suele seguir una serie de etapas diseñadas para evaluar aquello que genera malestar, establecer objetivos claros y avanzar hacia cambios significativos de una forma progresiva y respetuosa con tu ritmo.

· Evaluar tu situación
Analizamos el problema y cómo está afectando en los diferentes ámbitos de tu vida. No se trata solo de identificar síntomas, sino de entenderlos dentro de tu contexto.

· Definir objetivos
Establecemos metas claras y realistas para orientar el proceso hacia los cambios que deseas conseguir.

· Intervención personalizada
Aplicamos técnicas de manera individualizada para adquirir herramientas que te ayuden a relacionarte de una manera más flexible con el mundo.

· Consolidar el cambio
Tras un seguimiento del proceso terapéutico, revisamos lo aprendido para favorecer que los cambios puedan mantenerse más allá de la terapia.
¿Tienes dudas sobre la duración, frecuencia o confidencialidad de las sesiones?
El objetivo no es avanzar más rápido, sino avanzar en la dirección adecuada
Cada proceso terapéutico es único y se adapta a tus necesidades, circunstancias y objetivos.
